Copia y no copia / Talleres legales (Por Paola Cirelli)

lunes, abril 28, 2014


Ingresé en el Diseño de Indumentaria, luego de estudiar y trabajar en Arquitectura, desconociendo, tal vez de manera inocente, dos cuestiones que no son propias de la Argentina y tampoco actuales, pero que hoy no dejan de molestarme.

Por un lado, que las marcas que producen indumentaria copien los diseños de otras marcas. La copia y la falta de diseño de muchas marcas de renombre que instalan bajo el nombre "nueva colección" atenta contra las posibilidades de que el diseño argentino crezca y se fortalezca.

Por otro lado, la búsqueda desmedida de dinero que tienen algunas marcas, que llegan incluso a explotar a trabajadores  para abaratar costos en todo el proceso de producción, con la simple idea de ganar más dinero, a costa de cualquier cosa. Utilizan trabajo esclavo para vender moda; pagan sueldos irrisorios a diseñadores, talleristas, comerciantes, y a todos a quienes sea posible abonarles menos.

Comencé como docente en la Universidad de Buenos Aires en el 2008 y me propuse desde ese pequeño lugar, generar un cambio, a través de la palabra y de la acción. Principalmente trabajando para terminar con esos dos grandes males expuestos anteriormente: la copia y los talleres esclavos. Mostrando videos, hablando de casos puntuales, comentando costos de prendas, sueldos básicos de talleristas, diseñadores, etc.

Con nuestro accionar como diseñadores, somos parte de todo el proceso productivo y debemos hacernos responsables de esto. Es importante mostrar a los futuros egresados, qué hacemos los diseñadores y cómo involucramos a los otros, en la cadena productiva. Somos solidariamente responsables.

Tengo actualmente una marca de bolsos llamada Pitimini.
Diseño los productos bajo la metodología proyectual, es decir desde la idea rectora, hasta la conformación de un diseño acorde a nivel estético, comunicacional, morfológico y funcional según lo planteado. Los modelos se encuentran registrados en la Dirección de Modelos del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). El diseño es el valor agregado de los productos, y única forma de diferenciar las marcas.

La producción de los bolsos y carteras, la realizo en talleres que trabajan de manera transparente. Para eso voy personalmente a los talleres, observo el espacio donde se cortan y confeccionan, analizo la cantidad de horas que trabajan, el trato, hablo con los talleristas. Todo es a pulmón y con mucho esfuerzo. Compro materia prima nacional y realizo pocas cantidades. 
Mis costos son altos, porque pago justo, y la cadena productiva la realizo en baja escala y eso tiene un mayor precio. Quiero crecer como marca, pero de manera transparente y bajo una modalidad de trabajo justo.

Conocí marcas de indumentaria y de accesorios capaces de hablar orgullosos de sus trabajadores, reconociendo sus esfuerzos y pagando de manera justa. Saben dónde están sus prendas/zapatos, sus materias primas, y conocen los ojos y las manos de quienes día a día aportan a su marca.

Desde mi lugar intento hacer un aporte a todo esto. A esto me sumo, tanto como diseñadora y como consumidora. Porque las cosas no son baratas ni fáciles de producir. Porque cuando estoy pagando menos puedo estar apoyando la explotación y la injusticia.
Todo lo que consumimos diariamente es parte de una cadena, es un eslabón, que puede ser grande o chico, pero que cuesta dinero.

Todos debemos hacernos responsables de nuestras acciones, porque somos parte de una sociedad; debemos hacernos cargo de nuestros actos y ser consecuentes con lo que hacemos.

La moda, la industria de la moda, del diseño de indumentaria, generan trabajo, pero en muchos casos trabajo esclavo. Contra eso debemos trabajar.

Copiar o no copiar. Comprar o no comprar. Mirar, analizar y luego consumir. Aportemos a que todos crezcan. Aquí, en Argentina, en India, en China o donde sea. Todos tenemos derechos,  libertad de elegir y no de ser sometidos. Y no desconozcamos, o no digamos "no sabía" porque hoy se sabe, se habla...hablemos.

Paola Cirelli
Diseñadora de Indumentaria UBA
Diseñadora de Pitimini




Escándalo por acusaciones de fraude y corrupción entre socios de Lacoste, Paula y Cacharel

viernes, abril 11, 2014







La relación comercial entre dos personas que se definían como "compañeros de ruta" terminó en un escándalo legal por acusaciones de fraude y corrupción, que puso en la vidriera a las marcas Lacoste, Paula Cahen D'Anvers y Cacharel.
Los involucrados en esta historia se conocieron cuando el Exxel Group, propietario de las licencias de las marcas mencionadas, se quedó con la de Cacharel: Juan Navarro, titular del fondo de inversión, designó a Rodolfo "Rudy" Gotlib al frente de todas sus marcas de ropa.
El conflicto se desató -revelaron directivos del grupo al diario Clarín- cuando Lacoste de Francia "detectó signos de potenciales fraudes en las compañías". Tras una serie de investigaciones, "se reunieron antecedentes de 20 casos de corrupción".
Según la pesquisa, todos los movimientos fraudulentos estaban liderados por Gotlib y dos integrantes de su familia: su hijo Joaquín y su hermano Federico, quien se había convertido en uno de los proveedores principales de la compañía, pese a no ser parte de ella.
Las mismas fuentes precisaron que el hombre acusado de corrupción utilizaba la infraestructura de la compañía para "vender clandestinamente prendas de Polo Ralph Laurent -el principal competidor- en los free shops de la región". Este modus operandiprovocó que Navarro interviniera las empresas y decidiera echar a los Gotlieb.
El escándalo es resonante porque involucra la codiciada licencia de Lacoste y afecta un negocio multimillonario: el año pasado, todas las marcas mencionadas y la inglesa Penguin, que también les pertenece y era manejada por el hombre acusado de corrupción, facturaron u$s270 millones y obtuvieron utilidades por u$s35 millones.
Para defenderse, Gotlib escribió un mail dirigido a sus colegas de la industria textil mediante el cual destacó su labor desde que comenzó como CEO de esas marcas (en agosto de 2003) que se encontraban en cesación de pagos: recordó que tuvo que convencer a bancos, a los shoppings, "al gobierno nacional y a la gobernación de San Juan para convertirlas en empresas fuertes y pujantes". En la provincia cuyana  ampliaron la fábrica de Lacoste que exporta la producción a Brasil.
Aunque no hace referencia a las acusaciones que pesan en su contra, el empresario apostó a comparar su figura con la del hombre que lo echó del grupo:  "A aquellos que están en el mercado les resultará fácil acceder a mis antecedentes y a los del Exxel como a los de su dueño Juan Navarro Castex. Igualmente ilustrativo puede resultar consultar en Google por mi nombre y por el del Sr. Juan Navarro Castex". Mientras tanto, la disputa continúa.


Fuente: Infobae (link a publicación)

LA IMAGEN ES TODO. EL NUEVO DERECHO EN LA JURISPRUDENCIA CHILENA (Por Christian Vidal Beros)

miércoles, abril 09, 2014


Hace algunos años atrás, un comercial de televisión de una conocida bebida Light, mostraba a figuras perfectas y bien cuidadas tanto de hombres como de mujeres, con un estilo de vida de película, consumiendo dicha bebida. A continuación, mostraba a gente común y corriente tomando la misma bebida, concluyendo con el eslogan “La Imagen es nada. La sed es todo”.

Efectivamente, desde un punto de vista normal, tenemos claro que no por vestirnos en determinada tienda tendremos la pinta de Clooney, y creo que las mujeres tienen bastante asumido que no por comprar en la otra tienda, tendrán el estilo de Letizia. Ejemplos más o menos, la Imagen, y el derecho que regula su protección por un lado a utilizarla, y por otro lado a que nadie lucre o la use sin el consentimiento de su titular, han adquirido relevancia no sólo desde un punto de vista comercial o político, sino que también jurídico.

Desde hace unos cuantos años, el ser rostro publicitario genera ingresos y fama, y todo, a costa de la imagen personal. La doctrina, jurisprudencia y legislación comparada relativa al tema, nos da cuenta de casos que comienzan recién entrado el siglo pasado, cuando determinadas compañías alimenticias utilizaban el retrato de estupendas jóvenes de la época para ilustrar sus envases de harina o cereales[1]. Tal fue la necesidad de regulación, que de ser un atributo de la personalidad, ciertas constituciones comparadas han consagrado al Derecho a la Propia Imagen como garantía fundamental, ligada por cierto a los derechos de la esfera privada del individuo como el honor y la intimidad.

Indudablemente surge la pregunta si es que estamos frente al mismo derecho vulnerado si se trata de una persona común y corriente o de un personaje, que tiene en su imagen, su principal herramienta de trabajo, como es el caso de deportistas, actores y modelos. Ciertamente creo que no, por cuanto al formar parte de una empresa personal, la imagen de Susana, Pampita o de Messi, no es vulnerada en su intimidad si se utiliza la misma para promocionar un producto del cual ellos no son rostro. Obviamente se produciría un perjuicio de carácter patrimonial, teniendo en cuenta el tipo de relaciones contractuales que ellos mantienen con dichas marcas comerciales. ¿Eso significa que estas personas no tienen vida privada? Ciertamente no, y tienen derecho a la privacidad y a que se respete su imagen como parte de su esfera íntima, como el claro ejemplo de vulneración a la privacidad que sufrió Cecilia Bolocco hace unos años, mientras descansaba en su casa particular en Miami.

Ahora bien, para un particular como cualquiera de nosotros –que gracias a Dios no vivimos de nuestra Imagen-, también se pueden cometer abusos y vulneraciones respecto de nuestro retrato, si éste es utilizado sin nuestro consentimiento y más aun, si es utilizado para generar lucro o ganancia en quien sin derecho alguno, hace uso de él. Al respecto la jurisprudencia chilena ha sido tímida y reacia en reconocer al derecho a la propia Imagen como derecho autónomo, desligado del honor o intimidad, y sólo en fallos recientes, se le ha ido otorgando poco a poco, el reconocimiento que ni nuestra Constitución ni la ley especial le han concedido.

Por eso resulta tan grato desde el punto de vista jurídico, la sentencia de la Excma. Corte Suprema de fecha 9 de junio de 2009, donde se reconoce la vulneración al Derecho a la propia Imagen de un afectado, a quien una compañía determinada utiliza sin consentimiento alguno una fotografía de el –que tenía publicada en un Blog-, para comercializar una determinada marca de audífonos.

La Corte ha señalado que “en lo tocante al resguardo constitucional del derecho a la propia imagen, a que precisamente tiende la acción propuesta en autos, es cierto que el artículo 20 de la Carta Fundamental no lo enumera determinadamente entre las garantías susceptibles de ampararse por ese arbitrio cautelar; empero, tanto la doctrina, como la jurisprudencia coinciden en que su protección deviene procedente y encuadra en el artículo 19 n° 4 de la Constitución, por encontrarse implícitamente comprendida en el atributo de privacidad de la persona, que esa norma se encarga de tutelar”. Por lo anterior, insisto, en que encontrar sentencias donde nuestros Tribunales hagan una interpretación extensiva de las normas, sumada a la realidad social, es verdaderamente un lujo.

Finalmente, la Corte resuelve jurisprudencialmente esta dualidad del Derecho a la Imagen, que protege tanto a quienes trabajan con ella, como a quienes circunstancialmente nos podemos ver afectados por su mal uso por parte de terceros: “Que del enunciado precedente es dable distinguir en el derecho a la propia imagen dos aspectos o dimensiones que interesan a la cuestión planteada en el recurso de autos: uno, de orden positivo, en virtud del cual, su titular se encuentra facultado para obtener, reproducir y publicar su propia imagen, adscribiéndola a cualquier objeto lícito; y otro, de carácter negativo, expresado en su derecho a impedir que terceros, sin su debida autorización, capten, reproduzcan o difundan esa imagen, cualquiera sea la finalidad tenida en consideración para ello”.

Y aun lo que es más importante en la era de Blogs, Facebook, Twitter y otros: No porque yo decida subir una imagen a una red pública, eso significa que pongo a disposición del “honorable público”, mis atributos como modelo de fin de semana. Puntualiza la Corte, con que “la circunstancia de haber la persona mencionada subido su fotografía a la red, espacio público en que era observable por quien accediera al sitio donde ella se exhibía, no puede entenderse como una renuncia de la disponibilidad sobre la misma por parte de su titular, traducida en una autorización tácita para su utilización por parte de terceros, máxime cuando ello se realiza con una finalidad lucrativa”.

Para tranquilidad de todos, nuestra Imagen es protegida. Los famosos, que se sientan seguros de seguir utilizándola y lucrando con ella. Los que no lo somos, por lo menos tenemos las herramientas para reclamar cualquier uso indebido y sin derecho alguno que cometa un tercero. Para los que quieren ahorrar plata al momento de hacer publicidad: Vayan a la disco del momento, de seguro habrá harta chica con ansias de modelo, buscando la fama y alguna entrevista para el reportero de farándula.



[1] “Roberson v. Rochester Folding Box Co.”, del Tribunal de Nueva York de 1902. En este caso, específicamente, Abigail Roberson se quejó ante el tribunal por la fotografía de ella que aparecía en los envases de harina de la fábrica del demandado, lo que la humillaba notablemente, puesto que era reconocida por el anuncio en cuestión.

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